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Jorge del Busto: entre la moda, la cultura y la reinvención , la nueva etapa del diseñador

Jorge del Busto: entre la moda, la cultura y la reinvención , la nueva etapa del diseñador

La moda no siempre es glamour, pasarelas y alfombras rojas. Detrás de cada diseñador exitoso suele existir una historia de esfuerzo, desafíos y una enorme convicción personal. Ese es el caso de Jorge del Busto, diseñador argentino con una destacada trayectoria internacional que logró abrirse camino en Estados Unidos, vestir celebridades de Hollywood e ingresar al prestigioso Museo de Hollywood gracias a sus creaciones.

Con una identidad marcada por sus raíces argentinas, un profundo respeto por la historia familiar y una visión estética que combina elegancia clásica con sofisticación contemporánea, Jorge se convirtió en un referente dentro del diseño. En esta charla exclusiva con Somos Teens Magazine, nos cuenta sobre sus comienzos, los obstáculos que enfrentó, sus experiencias en Hollywood y los aprendizajes que lo llevaron a convertirse en uno de los diseñadores argentinos más reconocidos a nivel internacional.

Entrevista exclusiva con Jorge del Busto

¿Para alguien que recién conoce tu trabajo, cómo definirías el ADN de tu marca y qué tipo de mujer u hombre tenés en mente al diseñar?

Mi trabajo suele asociarse con la moda, pero en realidad siempre estuvo relacionado con la identidad, la cultura y la forma en que las personas se presentan ante el mundo.

Actualmente estoy desarrollando una nueva marca que combina indumentaria unisex y una línea HOME. No me interesa crear una historia ficticia para vender ropa. Ya tengo una historia real detrás de mi trabajo: mis raíces argentinas, los años vividos en distintos países, la experiencia en Hollywood, el arte, el deporte y la observación constante de las personas.

Diseño para quienes valoran la calidad, la autenticidad, la cultura y el mérito. Personas que entienden que la elegancia no es solamente una cuestión de dinero o de tendencias, sino una forma de actuar, pensar y relacionarse con los demás.

Foto by Jorge del Busto vestido túnica de encaje de hilo de plata Francés - Modelo : Camila Marcatt 

Te fuiste de Argentina muy joven y con muchas ilusiones. Mirando hacia atrás, ¿qué fue lo más difícil de adaptarte a la cultura y al mercado de la moda en los Estados Unidos?

En realidad, mi proceso de adaptación no comenzó en Estados Unidos. Antes viví experiencias en Paraguay, Brasil y más tarde también en Turquía. Cada país me obligó a observar cómo piensa la gente, cómo se relaciona, qué valora y cómo se comunica.

Con el tiempo entendí que las diferencias culturales son mucho más profundas que el idioma o las costumbres. Cambian la manera de hacer negocios, de construir confianza, de vender una idea e incluso de entender el éxito.

Estados Unidos fue una escuela extraordinaria porque premia mucho la iniciativa personal y la capacidad de producir resultados. Pero haber vivido en distintos países me permitió llegar con una mirada más abierta y una mayor capacidad de adaptación.

Esa experiencia internacional también influyó en mi trabajo creativo. Aprendí a observar a las personas antes de diseñar para ellas. Entender quiénes son, qué necesitan transmitir y cómo se perciben a sí mismas.

Gran parte de las ideas que hoy desarrollo en mi libro "La Nueva Elite" nacen justamente de haber convivido con culturas diferentes y haber observado cómo personas de distintos orígenes enfrentan el trabajo, el esfuerzo, el mérito y las relaciones humanas.

En realidad, mi proceso de adaptación no comenzó en Estados Unidos. Antes viví experiencias en Paraguay, Brasil y más tarde también en Turquía. Cada país me obligó a observar cómo piensa la gente, cómo se relaciona, qué valora y cómo se comunica.

Con el tiempo entendí que las diferencias culturales son mucho más profundas que el idioma o las costumbres. Cambian la manera de hacer negocios, de construir confianza, de vender una idea e incluso de entender el éxito.

Estados Unidos fue una escuela extraordinaria porque premia mucho la iniciativa personal y la capacidad de producir resultados. Pero haber vivido en distintos países me permitió llegar con una mirada más abierta y una mayor capacidad de adaptación.

Esa experiencia internacional también influyó en mi trabajo creativo. Aprendí a observar a las personas antes de diseñar para ellas. Entender quiénes son, qué necesitan transmitir y cómo se perciben a sí mismas.

Gran parte de las ideas que hoy desarrollo en mi libro "La Nueva Elite" nacen justamente de haber convivido con culturas diferentes y haber observado cómo personas de distintos orígenes enfrentan el trabajo, el esfuerzo, el mérito y las relaciones humanas.

Tu marca lleva un caballito como logo en honor a tu tatarabuelo, el coronel Eugenio del Busto, fundador de Bragado. ¿Cómo conviven en tus diseños esa fuerte impronta de la historia argentina con el glamour de Hollywood?

Para mí no existe contradicción entre ambas cosas.

Por un lado están mis raíces argentinas, mi historia familiar que nunca la renegué y los valores que me transmitieron. Por otro, la experiencia de haber trabajado en uno de los centros creativos más importantes del mundo.

Hollywood me enseñó excelencia, profesionalismo y proyección internacional. Argentina me dio identidad, historia y carácter. Mi trabajo intenta unir ambos mundos.

El caballito representa justamente esa conexión entre tradición, movimiento, esfuerzo, fuerza y futuro.

Camila photo by Jorge del Busto encaje francés sobre vestido recto de seda natural botones joyas en oro rodado y cristales y plumas de avestruz 

Contás que tu primera musa fue tu abuela, pero también tuviste un momento muy duro en tu infancia cuando tu padre rompió tus dibujos. ¿De dónde sacaste la fuerza a los 12 o 17 años para defender tu vocación a pesar del rechazo familiar?

Mi abuela fue mucho más que una persona que apoyó mi lado artístico. Fue probablemente mi primera musa.

Yo admiraba su presencia, su forma de comportarse, su elegancia natural y una sofisticación y prestancia que no dependía del dinero ni de las apariencias. Tenía una manera de ocupar un espacio y relacionarse con los demás que siempre me llamó la atención.

Con los años entendí que muchas de esas cualidades se fueron perdiendo en las nuevas generaciones, y de alguna manera intento reinterpretarlas en mi trabajo.

Cuando diseño para una actriz, una figura pública o una cliente x, no pienso solamente en la ropa. Intento entender quién es esa persona y cómo lograr que su presencia, su personalidad y su imagen formen un conjunto coherente.

Por eso suelo decir que un vestido por sí solo no hace una gran aparición pública. La actitud, la postura, la seguridad y la autenticidad son igual de importantes.

Incluso cuando analizo alfombras rojas actuales, tanto en Argentina como en el exterior, muchas veces observo que se pone demasiado énfasis en la prenda y muy poco en la persona que la lleva. Un look puede ser costoso o llamativo y aun así fracasar si no existe equilibrio, proporción y coherencia con quien lo viste. Algo que pasa más que seguido aquí en Argentina. 

Respecto a mi vocación, creo que encontré fuerza justamente en esa convicción. Mi padre y yo veíamos el mundo de maneras diferentes. Cuando rompió mis dibujos fue doloroso, pero también fue uno de esos momentos que te obligan a decidir si abandonás tu camino o seguís adelante. Si bien por unos años paré, elegí seguir adelante y nunca dejé de crear.

El Museo de Hollywood te propuso entrar a su colección con una condición: "Si vos vestís a Learned, Hennesy y Swit, te ponemos en el museo". ¿Cómo fue el detrás de escena para contactarlas, convencerlas y crear esos tres looks exclusivos que te llevaron a hacer historia?

Fue un proceso que llevó años de trabajo, perseverancia y construcción de relaciones profesionales.
 
Mucho antes de trabajar en la moda de alfombras rojas había desarrollado una carrera en el mundo del fitness. Gracias a esa etapa construí una red de contactos muy valiosa que más adelante resultó fundamental. Algunas de esas personas ya conocían mi trabajo y consumían productos que había desarrollado, como mi línea de activewear, mi fragancia para el mercado fitness —una de las primeras dentro de ese segmento— y mis series de DVDs de entrenamiento.
 
Con el tiempo entendí que las relaciones genuinas, la credibilidad y la constancia terminan abriendo puertas que a veces parecen imposibles. Cuando finalmente ingresé al mundo de las alfombras rojas, no estaba empezando desde cero. Llegaba con años de experiencia construyendo una marca personal, desarrollando productos y trabajando directamente con clientes.
 
A partir de allí tuve que investigar, generar nuevos contactos, presentar propuestas y demostrar que podía estar a la altura de figuras que habían tenido carreras extraordinarias en la televisión norteamericana y de otros diseñadores como Bob Mackie (Cher, Diana Ross Tyler Swift, Zendaya) Zac Pose (Naomi Campbell, Rihanna, Sarah Jessica Parker) entró otros grandes de la moda y vestuaristas como Edith Heis (Audrey Hepbur) yo vestí a (Michael Learned para la noche de los Oscar , Carolyn Hennessy para los Emmys y premier de sus películas y Loretta Swift 
 
 
Más allá de diseñar un vestido, mi trabajo consistía en comprender quién era cada persona, cómo quería ser percibida y qué mensaje debía transmitir. Siempre entendí que una gran aparición pública es la suma de muchos elementos: vestuario, presencia, actitud y autenticidad.
 
El resultado fue muy significativo para mí porque me permitió convertirme en el primer sudamericano —y también el primer argentino— en formar parte de la colección permanente del Museo de Hollywood.
 
Uno de esos diseños fue además el vestido más importante, complejo y ambicioso que realicé hasta ese momento. También terminó convirtiéndose en una de las piezas más comentadas y elogiadas por la prensa televisiva durante 2019.
 
Más que un logro personal, lo vi como una demostración de que alguien que había comenzado desde cero, emigrando y reinventándose varias veces, podía llegar a uno de los escenarios más simbólicos de la industria del entretenimiento mundial

 

Vestido de seda natural rústica en dos tonos rosa viejo y verde oliva Modelo Camila Larrodé foto Alex Espinoza

Mencionás que en Hollywood hay "más de 50 Mirtha Legrand". ¿Cómo es la experiencia de vestir y lidiar con el ego o las exigencias de estas auténticas divas de la televisión norteamericana?

Siempre digo esa frase en tono de humor.

Mirtha Legrand es única por su trayectoria y por el lugar que ocupa en la cultura argentina. Lo que intento explicar es que Estados Unidos tiene una industria del entretenimiento tan grande que existen muchísimas figuras históricas e icónicas de la televisión con una relevancia comparable dentro de su propio mercado.

Lo interesante es que detrás de la fama todos siguen siendo personas. Y las veo y trato como tal. 

Mi trabajo no era solamente diseñar ropa. Muchas veces ayudaba a construir una presencia completa: imagen, actitud, confianza y forma de comunicarse con los demás.

La ropa es importante, pero la verdadera elegancia comienza mucho antes de abrir el guardarropa.

En Chicago pasaste de dormir en la calle y limpiar baños a ser nombrado uno de los hombres más elegantes por el New York Times y ganar una medalla de oro en fitness el mismo día que te pedían el divorcio. ¿Sentís que esa mentalidad competitiva del deporte fue la que te salvó en tus peores momentos en la moda?

Sin ninguna duda.

El deporte me enseñó disciplina, constancia y resiliencia. Obtuve medallas de oro y plata tanto en Argentina como en Estados Unidos y llegué a clasificar para competencias nacionales y calificar internacionalmente.

La misma mentalidad que me permitió progresar en el fitness fue la que utilicé en la moda y en los negocios.

Cuando las cosas se complicaban, seguía trabajando.

Hoy aplico esa misma filosofía en mi programa "Según Jorge", donde analizo temas relacionados con moda, arte, cultura, comportamiento humano y actualidad desde una mirada técnica y profesional.

Jorge y Eleonora Pueyrredon ( túnica bordada a mano sobre una gasa de seda neta decorada con un guipur en mangas y collar)

Después de haber conquistado grandes ciudades, quebrado un negocio por la crisis en EE.UU. y pasado por Mendoza, hoy tenés tu atelier en Retiro. ¿Qué te da Buenos Aires hoy, a tu edad, que no te da ninguna otra capital del mundo?

Perspectiva.

Después de vivir en distintos países aprendí que el éxito no se mide solamente por los logros profesionales, el dinero o la visibilidad. También se mide por el impacto que uno puede generar en la vida de otras personas.

Durante la pandemia atravesé una situación similar a la de millones de emprendedores en todo el mundo. Mi actividad profesional se vio profundamente afectada y llegué a enfrentar momentos de enorme incertidumbre económica. En ese contexto tuve que tomar una decisión: seguir persiguiendo mi carrera o concentrarme en algo que para mí era más importante. Elegí acompañar a mi madre durante los últimos años de su vida. Fue una etapa difícil y dolorosa, pero también una de las decisiones más importantes que tomé. Nunca me voy a arrepentir de haber estado presente cuando realmente hacía falta.

Mi carrera pasó temporalmente a un segundo plano, pero no desapareció. A lo largo de mi vida tuve que empezar de cero varias veces y aprendí que cada reinvención trae nuevas oportunidades. Fue justamente durante ese período cuando comenzó a tomar forma "Según Jorge". Inicialmente nació como una mirada sobre moda y estilo, pero evolucionó hacia un espacio mucho más amplio donde convergen décadas de experiencia en moda, arte, fitness, gastronomía, hospitalidad, comunicación, comportamiento humano y observación cultural.

También estoy trabajando en mi libro "La Nueva Elite", una reflexión basada en décadas de observación social en distintos países. El libro plantea una idea simple: las viejas élites se definían por el apellido, los contactos o la posición social. Yo observo la aparición de una nueva élite formada por personas que construyen su lugar a través del mérito, el conocimiento, la disciplina, la conducta y la capacidad de aportar valor a otros.

Uno de los proyectos que más satisfacción me genera no está relacionado con una colección ni con una alfombra roja. Hace algunos años, durante un desfile que organicé en la Embajada de Polonia, invité al embajador de Chipre, Stelios Georgiades. De esa conversación surgió una idea que buscaba crear puentes reales entre Europa y los futuros diseñadores argentinos(Unión Europea y Universidad de Palermo, Europa Inspira Argentina diseña ). Con el tiempo, esa iniciativa evolucionó y hoy continúa generando oportunidades para estudiantes argentinos interesados en conectarse con el exterior.

Mi visión original era aún más amplia. Siempre imaginé un programa que incluyera universidades privadas, universidades nacionales y talentos de todo el país, porque estoy convencido de que el talento argentino no se limita a unos pocos barrios de Buenos Aires. Ver que una idea nacida de una conversación diplomática terminó convirtiéndose en una oportunidad concreta para nuevas generaciones de diseñadores es una de las satisfacciones más grandes de mi carrera.

También impulsé un proyecto en la Unidad Penitenciaria N.º 5 de Posadas orientado a la reinserción social de personas privadas de la libertad. La idea era simple pero ambiciosa: que hombres y mujeres pudieran salir con un oficio real, capacitación concreta y la posibilidad de integrarse a cooperativas y talleres productivos ya conectados con el mercado laboral. Siempre creí que la reinserción no puede depender únicamente de la buena voluntad; necesita herramientas, oportunidades y una estructura que permita reconstruir una vida digna después de cumplir una condena.

A lo largo de mi vida, independientemente de mis éxitos o dificultades personales, siempre intenté involucrarme en proyectos que ayudaran a otros. He colaborado con iniciativas vinculadas a los derechos humanos, la protección animal, mujeres en situación de vulnerabilidad y niños que atravesaban circunstancias difíciles. Mi filosofía siempre fue la misma: sin importar en qué lugar de la vida nos encontremos, siempre existe alguien que necesita más ayuda que nosotros.

También creo que la industria de la moda argentina necesita una discusión más honesta. Durante años fue más fácil atribuir todos los problemas a factores externos. Sin embargo, muchas de las dificultades actuales tienen raíces más profundas: la pérdida de oficios, el deterioro de la formación técnica, la disminución de mano de obra especializada, la falta de cooperación entre sectores, el exceso de centralización y una desconexión cada vez mayor entre la industria local y los mercados internacionales.

Mi mirada puede resultar incómoda porque no suelo repetir discursos establecidos. Prefiero señalar problemas reales y proponer soluciones concretas. Si algo aprendí viviendo en distintos países es que el talento por sí solo no alcanza. Hace falta excelencia, disciplina, apertura al mundo y una verdadera voluntad de construir en conjunto.

A los 56 años estoy menos interesado en acumular logros personales y más interesado en construir proyectos que generen oportunidades para otras personas. Creo que el verdadero legado no es lo que uno consigue para sí mismo, sino las puertas que ayuda a abrir para los demás.

Un diseñador que transformó la adversidad en éxito

La historia de Jorge del Busto demuestra que los sueños no tienen fronteras cuando están acompañados por trabajo, perseverancia y pasión. Desde sus primeros dibujos hasta vestir celebridades internacionales y dejar su huella en Hollywood, su recorrido es una prueba de que la moda puede ser mucho más que una profesión: puede convertirse en una forma de construir identidad y trascender generaciones.

Con un presente consolidado en Argentina y una trayectoria que inspira a nuevas generaciones de creativos, Jorge continúa demostrando que la elegancia más importante no está únicamente en la ropa, sino en la capacidad de mantenerse fiel a uno mismo incluso en los momentos más difíciles.