De vender amigurumis para sus 15 a hacerse viral: la historia de Morena Huilen que emocionó a miles
A los 14 años, Morena Huilen de la Fuente encontró en los amigurumis mucho más que un hobby: descubrió una manera de ayudar a sus papás a pagar su fiesta de 15. Lo que comenzó como pequeños tejidos hechos en casa terminó convirtiéndose en una historia viral que hoy emociona a miles de personas en redes sociales.
Con dedicación, paciencia y muchísimo amor, Morena crea peluches tejidos a crochet completamente a mano, mientras combina la escuela, sus tareas y los pedidos personalizados que no paran de llegarle. En esta entrevista exclusiva, nos cuenta cómo empezó todo, cuáles fueron sus mayores desafíos y por qué cada puntada tiene un significado especial.
Los amigurumis tienen una técnica muy hermosa y detallada. ¿Cómo aprendiste a tejerlos y qué fue lo que más te costó dominar al principio?
— A mí me enseñó a tejer mi abuela desde muy chiquita. Después, cuando mi mamá estaba embarazada, empecé otra vez y me animé a cosas nuevas, como los peluchitos, porque mi abuela solo me había enseñado cosas rectas, como bufandas. Nunca un peluche. Entonces miré tutoriales en YouTube y fui aprendiendo de ahí. Lo que más me costó fue el anillo mágico, una parte del tejido que se usa para crear un amigurumi. Fue todo un desafío porque no lo entendía y no tenía a nadie que me explique.
¿Te acordás de cuál fue el primer amigurumi que terminaste? ¿Qué personaje era y qué significó para vos ver el resultado?
— El primero que hice fue un pajarito, que no salió muy bien porque tenía forma de larva (risas). Pero como era chiquita pensé que había quedado hermoso. Fue muy importante porque iba a ser el juguete de mi hermanita Delfi, que todavía estaba en la panza de mi mamá.

Tejer un amigurumi lleva muchas horas de concentración. ¿Qué sentís en cada puntada sabiendo que ayudás a tu familia con tu fiesta de 15?
— Tejer me hace muy feliz. Además de aportar un poquito para mi fiesta de 15, me emociona imaginar la cara de la persona que va a recibir ese peluche hecho a mano por mí. Y saber que puedo ayudar a mis papás me pone todavía más feliz porque ellos se están esforzando muchísimo.
¿Cómo te organizás entre la escuela, las tareas y el tejido?
— Trato de organizarme para cumplir con todo. Voy al colegio a la mañana y tejo por la tarde. Cuando tengo mucha tarea, hago una pausa con el tejido para poder terminar todo tranquila.
Cuando estás cansada y todavía te quedan pedidos por terminar, ¿cómo te ayuda tu familia a seguir?
— Cuando me frustro porque algo no me sale como quiero, mi mamá me aconseja que descanse un rato, salga a tomar aire o piense en otra cosa. Después vuelvo más tranquila y las cosas salen mejor.

Para quienes no conocen el proceso: ¿cómo se hace un amigurumi y cuál es tu parte favorita?
— Lleva mucha dedicación. Primero hay que buscar o crear el patrón. Si el pedido es personalizado, muchas veces tengo que inventarlo yo para que quede igual a la referencia. Después hay que tejer, rellenar y coser todas las partes. Mi momento favorito es bordar la carita porque siento que ahí le doy vida al peluche. Dependiendo de cómo hagas los ojos o la boca puede parecer feliz, triste o tierno.
¿Qué personajes o diseños son los más pedidos?
— Últimamente me piden muchísimo los girasoles reversibles que se transforman en muñequitas y también los perritos salchicha. Son los que más hago estos meses.
¿Cuál fue el amigurumi más grande o más difícil que hiciste hasta ahora?
— Un conejo gigante personalizado para una nena. El tutorial original era de un conejo de 20 centímetros y yo tenía que hacerlo muchísimo más grande. Modifiqué el patrón y terminó midiendo unos 60 centímetros. Fue un desafío enorme.
Detrás de cada amigurumi hay un sueño familiar. ¿Qué mensaje le darías a la gente sobre el valor de lo hecho a mano?
— Siempre pensé que lo hecho a mano tiene muchísimo más valor sentimental. Cuando hacés algo con tus propias manos le ponés amor, tiempo y dedicación. Y creo que eso se transmite a la persona que lo recibe.
Para quienes quieran ayudarte y apoyar tu sueño de los 15, ¿cómo pueden encontrarte?
— Me pueden buscar como @tejiendo_suenios_more. Y aunque no puedan comprarme, compartir mi historia o dejarme un mensajito lindo ya me ayuda muchísimo.
La historia de Morena demuestra que detrás de cada emprendimiento hay sueños, esfuerzo y muchísimo corazón. Con apenas 14 años, logró transformar su talento en una herramienta para ayudar a su familia y, al mismo tiempo, inspirar a miles de personas en redes sociales con sus adorables amigurumis.
