De cocinar en una olla prestada a tener su propia fábrica: "Mujeres de Oro en Acción", la historia que demuestra que juntas todo es posible
Hay historias que no solo se leen: se sienten en el pecho, inspiran y te dejan con esa piel de gallina que te recuerda lo poderosas que podemos ser cuando trabajamos codo a codo.
Imagínense estar en el patio de una casa, a la sombra de un parral, mirando a la cara a otras 18 mujeres, con el corazón lleno de incertidumbre por la dura realidad de sus familias, pero con una certeza inquebrantable: no se iban a quedar de brazos cruzados. Así, en la calidez de un hogar en Río Negro y sin más recursos que las ganas de salir adelante, nació un proyecto que hoy mueve montañas.
En Somos Teens Magazine tuvimos el enorme honor de charlar con Inés Ríos, presidenta y fundadora de la cooperativa Mujeres de Oro en Acción (MOA) en General Fernández Oro. Una historia de sororidad, fruta valletana y un ejemplo puro de superación que te va a volar la cabeza.

¡Hola Inés! Nos encanta tenerte en la revista. Para empezar desde el principio, ¿cómo arrancó todo esto en 2010?
¡Hola chicas! Miren, la cooperativa nació literalmente bajo el parral de mi casa. En ese momento veíamos una realidad muy dura para muchas mujeres y familias de la zona. Se me ocurrió que teníamos que hacer algo para darnos una mano y convocamos a una reunión: fuimos 19 mujeres las que nos juntamos ahí al aire libre. Ya para la segunda reunión sabíamos que necesitábamos un nombre que nos identificara. Durante los primeros dos años fuimos un grupo de autoayuda; todo lo que hacíamos era para apoyarnos entre nosotras y salir adelante.
¿En qué momento se dieron cuenta de que hacer dulces artesanales era el camino?
Como vivimos acá en el Valle de Río Negro, veíamos que en las chacras quedaba muchísima fruta sin cosechar. Nuestras madres y abuelas siempre hacían dulces y conservas caseras, así que nos propusimos evocar esas hermosas tradiciones del Valle con lo que producíamos. Queríamos hacer dulces bien caseros y 100% naturales, sin ningún tipo de agregado ni conservante artificial. Empezamos a capacitarnos de a poco para hacerlo de verdad bien. Durante 11 años juntamos fruta en las chacras en bicicleta o en un carrito, hacíamos colectas de frascos entre todos y comprábamos el azúcar. Hasta pedíamos cajones de fruta en las verdulerías.

¡Qué trabajo tan a pulmón! ¿Cómo consiguieron sus primeras herramientas de trabajo?
Fue un caminito de hormiga paso a paso. Empezamos cocinando con una olla chiquitita. Después, haciendo bingos o vendiendo en un carrito por los barrios, pudimos comprar una olla mucho más grande en cuotas, que pagábamos con lo que vendíamos. ¡Con esa olla pasamos a producir 32 frascos por tanda! En esa época casi ni teníamos celulares, pero nos arreglábamos para organizarnos con lo que teníamos a mano.
¿Cuándo dieron el salto definitivo para convertirse en una cooperativa formal?
Con el tiempo nos dimos cuenta de que darnos una mano no alcanzaba; hacía falta generar trabajo real. Hay una franja de la población que muchas veces queda excluida por edad, por no tener formación académica o por alguna discapacidad. Queríamos salir adelante juntas, así que empezamos a estudiar sobre cooperativismo. En 2016 nos llegó la matrícula oficial, pero el proceso venía de años. La gente del pueblo ya nos conocía y nos respetaba por trabajadoras, laboriosas y honestas.
¿Y cómo fue el sueño de llegar a tener su propia fábrica?
¡Fue un cambio tremendo! Desde el 2012 el municipio nos había incluido en el proyecto del Parque Agroindustrial de Fernández Oro. Honestamente, al principio nos costaba creérnoslo, pero los años pasaron, nunca defraudamos la confianza de nadie y calificamos con el acompañamiento de distintos ministerios. Hoy tenemos nuestra pequeña fábrica en el Parque Agroindustrial. Nos permite tener nuestros dulces registrados con todos los permisos de establecimiento y de producto, manteniendo siempre esa esencia artesanal y casera.

¿Quiénes integran la cooperativa hoy y qué significa MOA para ustedes?
La comisión directiva la integramos Elma Pereyra como tesorera, Olga Godoy como secretaria y yo en la presidencia, pero somos un grupo grandioso de mujeres de todas las edades, desde chicas muy jóvenes hasta gente grande. Todas somos muy diferentes entre nosotras, pero el punto común es MOA. MOA nos da trabajo, nos dignifica y es un camino trazado para que otras mujeres de la localidad sepan que sí se puede.
Para cerrar esta nota tan hermosa, ¿qué mensaje le dejarías a todas las chicas que leen Somos Teens Magazine y sueñan con emprender?
Que nunca piensen que para emprender o salir adelante hace falta tener mucho dinero. A veces solo hace falta animarse, apoyarse en la persona que tenés al lado y luchar juntas por un objetivo en común. Respeten cada etapa del camino y confíen en el esfuerzo propio.
"Para emprender no siempre hace falta plata; a veces solo hay que animarse a apoyarse en el otro." — Inés Ríos
Si quieren conocer más sobre este proyecto inspirador y seguir sus pasos, pueden encontrarlas en Instagram: @moa.dulcespatagonicos.

Desde la redacción de Somos Teens quedamos fascinadas con su historia... ¡y con bastantes ganas de probar esos dulces bien casero ! Así que, Inés, desde ya te avisamos: o nos hacemos una escapada a la Patagonia a visitarlas, o coordinamos para que nos manden una encomienda urgente acá a Buenos Aires, ¡miren que la redacción no responde por la tentación! 😉🍇🍯