COCO CHUMINO: IDENTIDAD QUE CAMINA DESDE PERÚ HACIA EL MUNDO
Del oficio artesanal al diseño contemporáneo, Ángel Chumino transforma el calzado en una forma de expresión y lleva las raíces peruanas hacia nuevos escenarios internacionales.
Ángel Chumino nació en Virú, provincia de La Libertad, Perú, un territorio cuyas raíces culturales y artesanales forman parte esencial de su identidad. Crecer rodeado de materiales, trabajo manual y una cultura tan rica fue construyendo, casi sin saberlo, una sensibilidad que hoy se expresa en cada una de sus creaciones.
“Crecer en un país con tanta riqueza cultural, artesanal y creativa ha sido una parte importante de quién soy y de la manera en que entiendo el diseño”, explica.
Su acercamiento al calzado nació desde el propio oficio, desde aprender haciendo. Allí descubrió que detrás de un par de zapatos existe mucho más que una función: diseño, técnica, proporción, materiales, tiempo e identidad.

Aprender con las manos también le enseñó a respetar los procesos. Cada detalle importa, cada material tiene su propio comportamiento y una pieza bien terminada requiere paciencia, práctica y observación.
Con el tiempo comprendió que un zapato podía convertirse en una verdadera pieza de diseño capaz de contar historias.
“Un zapato puede comunicar quién eres incluso antes de decir una palabra”, sostiene. Una textura, una forma o un detalle pueden transmitir una referencia cultural, una emoción o una parte de nuestra identidad.
EL NACIMIENTO DE COCO CHUMINO
Coco Chumino nació con la intención de unir el oficio artesanal con una mirada contemporánea del diseño. La propuesta busca demostrar que el calzado artesanal peruano puede tener una identidad propia, sofisticada y capaz de presentarse en escenarios internacionales.
La marca trabaja principalmente con cuero premium y materiales de alta calidad, cuidando cada etapa del proceso y dando valor al trabajo hecho a mano.
Para Ángel, la artesanía no significa quedarse en el pasado. El desafío consiste en conservar el valor del trabajo manual y llevarlo hacia una propuesta actual, capaz de dialogar con nuevos públicos y mercados sin perder aquello que hace reconocible a Coco Chumino.
Chile fue el primer gran paso internacional de la marca, con showrooms y diferentes presentaciones. Ahora Argentina representa un nuevo capítulo.
“Llegamos con mucha expectativa y, sobre todo, con ganas de conectar directamente con el público”, cuenta. Su deseo es que quienes conozcan Coco Chumino no solo descubran sus piezas, sino también la historia y el trabajo que existe detrás de cada una.
RAÍCES QUE SE CONVIERTEN EN DISEÑO
En Coco Chumino, Perú no aparece como un simple elemento decorativo. Es parte de la manera de entender el diseño.
Materiales, técnicas, colores, texturas, historias y símbolos forman parte de una herencia que Ángel busca reinterpretar desde una mirada contemporánea.
“Significa demostrar que nuestras raíces no son una limitación, sino una fortaleza”, afirma al hablar de llevar una marca artesanal peruana al mundo.
Actualmente, Coco Chumino mantiene sus raíces y operaciones en Perú, con presencia en Lima y Trujillo, y desarrolla su expansión a través de espacios físicos, canales digitales, showrooms y experiencias directas con sus clientes.
La mirada también está puesta en Latinoamérica y en aquellos mercados donde existe interés por el diseño y los productos con identidad.

EL VALOR DE LO HECHO A MANO
Detrás de un par de Coco Chumino existen horas de trabajo, conocimiento, técnica y atención a los detalles. Personas que conocen el oficio y que intervienen en cada etapa para conseguir el resultado buscado.
Por eso, para Ángel, adquirir una pieza artesanal significa mucho más que comprar un producto terminado.
“Está en el tiempo, en la técnica, en la selección de materiales y en las manos que participaron en su creación.”
En un mundo donde todo parece suceder cada vez más rápido, su propuesta reivindica precisamente lo contrario: el tiempo necesario para hacer bien las cosas.
CAMINAR SIN PERDER EL RUMBO
Ángel considera que Latinoamérica tiene una enorme capacidad creativa. Historia, cultura, materiales, técnicas y talento pueden convertirse en una poderosa herramienta para construir propuestas capaces de llegar al mundo.
El verdadero desafío, señala, está en mostrar ese potencial con una visión contemporánea y estándares que permitan competir internacionalmente.
Diseñar, para él, es comunicar: transformar una idea, una emoción o una referencia en algo que otra persona pueda sentir y llevar consigo.
Y quizá allí se encuentre la esencia de Coco Chumino: un zapato puede ser cotidiano, pero también puede acompañar momentos importantes, representar a quien lo lleva y convertirse en parte de su historia.
“Ver un Coco Chumino caminando fuera del Perú significa mucho más que ver un producto vendido en otro país. Significa ver una idea que nació aquí, en nuestro territorio, llegando a lugares que quizás algún día solamente imaginamos.”

UN MENSAJE PARA LAS NUEVAS GENERACIONES
A los jóvenes diseñadores que sueñan con construir una marca latinoamericana y llevarla al mundo, Ángel les deja un mensaje que resume también su propio recorrido: comenzar desde lo que se tiene, aprender el oficio, respetar los procesos, equivocarse y volver a intentarlo.
“Cuando uno sabe de dónde viene, puede caminar mucho más lejos sin perder el rumbo.”
Porque para Coco Chumino, crecer no significa olvidar las raíces. Significa llevarlas consigo.
Crecer, llegar al mundo y seguir siendo nosotros.