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Catterina Garbaccio: la diseñadora chilena que conquista la moda con una propuesta atrevida, juvenil y sin límites

Catterina Garbaccio: la diseñadora chilena que conquista la moda con una propuesta atrevida, juvenil y sin límites

Con tan solo 25 años, Catterina Garbaccio ha logrado construir una identidad propia dentro del mundo de la moda. Inspirada desde pequeña por el estilo y la elegancia de las mujeres de su familia, creó una marca que apuesta por la autenticidad, la experimentación y la libertad de expresión. En esta entrevista con Somos Teens Magazine, nos cuenta sobre sus comienzos, su proceso creativo y las diferencias que observa entre la moda chilena y argentina.

—¿Cómo empezó tu interés por el diseño de moda y qué te inspiró a crear tu propia marca?

Mi interés por la moda comenzó cuando era muy pequeña. Recuerdo ver a mi madre arreglarse cada mañana para ir a trabajar; admiraba la seguridad y elegancia que transmitía a través de su forma de vestir. Años después, mi hermana mayor ingresó a estudiar Diseño de Vestuario y tuve la oportunidad de participar como modelo en uno de sus primeros desfiles universitarios. Esa experiencia despertó en mí una fascinación por el proceso creativo detrás de una colección.

Desde entonces entendí que la moda era mucho más que ropa: era una forma de expresión, identidad y arte. Con el tiempo nació la necesidad de desarrollar una visión propia, lo que me llevó a crear mi marca, un espacio donde puedo diseñar sin limitaciones comerciales y construir un universo creativo con una identidad auténtica.

—¿Cómo definirías el estilo de tu ropa y qué tipo de personas la usan?

Definiría el estilo de la marca como juvenil, atrevido y expresivo. Me interesa explorar la yuxtaposición de conceptos aparentemente opuestos: lo romántico y delicado convive con lo oscuro, lo estructurado y lo poderoso.

Mis diseños están dirigidos a personas que utilizan la moda como una herramienta para comunicar quiénes son. Mujeres que disfrutan destacar, experimentar y construir una identidad propia sin sentirse limitadas por tendencias o expectativas externas.

—¿Qué materiales o telas prefieres usar en tus diseños y por qué?

No me gusta limitarme a materiales específicos porque considero que cada colección requiere su propio lenguaje. Más allá de seleccionar telas existentes en el mercado, me interesa intervenirlas mediante técnicas artesanales que aporten exclusividad y valor a cada prenda.

En algunas de las piezas que presenté en Chile Fashion Week trabajé con aplicaciones de perlas naturales, cuarzos y cristales Swarovski, transformando las telas en superficies únicas.

En cuanto a mis preferencias, suelo inclinarme por materiales nobles como la seda, el casimir y el cuero, tanto por su calidad como por la experiencia sensorial que entregan. Actualmente, la marca destaca especialmente por sus propuestas en denim y lencería, categorías que representan gran parte de nuestra identidad.

—¿Qué diferencias y similitudes notas entre el estilo de la moda en Chile y el de Argentina?

Una de las principales diferencias que percibo es la forma en que el público se relaciona con las tendencias. En Argentina existe una mayor disposición a experimentar y adoptar nuevas propuestas estéticas sin tanto temor al juicio externo. Hay una conexión más inmediata con la moda como forma de expresión personal.

En Chile, en cambio, siento que existe una actitud más conservadora. Muchas veces las tendencias son adoptadas recién cuando ya están completamente instaladas y validadas socialmente. Además, persisten ciertos prejuicios asociados a la forma de vestir, que pueden limitar la libertad creativa de las personas.

Mi marca nace precisamente como una respuesta a esa realidad: busco crear prendas que inviten a las mujeres a expresarse con libertad, sin miedo a ser juzgadas y celebrando su individualidad.

—¿Cómo es tu proceso creativo, desde que tienes una idea hasta que la prenda está terminada?

Todo comienza con un concepto. A partir de esa idea inicial desarrollo una investigación visual y emocional que me permite construir el universo creativo de la colección. Luego traduzco esa inspiración en bocetos, definiendo siluetas, materiales, colores y detalles.

Una vez que el diseño está claro, selecciono las telas y comienzo el trabajo de manipulación textil cuando el proyecto lo requiere. Posteriormente desarrollo los moldes, realizo las pruebas de calce y superviso el proceso de confección hasta obtener la prenda final.

Sin embargo, para mí el trabajo no termina ahí. Una parte fundamental del proceso es la dirección de arte: la selección de modelos, maquillaje, estilismo, locaciones y fotografía. Es en esa etapa donde la colección cobra vida y logra comunicar su historia al público.

Una diseñadora que apuesta por la autenticidad

A través de cada colección, Catterina Garbaccio demuestra que la moda puede ser mucho más que una tendencia pasajera. Su propuesta combina diseño, arte e identidad para crear prendas que invitan a las mujeres a expresarse sin miedo y a celebrar aquello que las hace únicas. Con una mirada fresca, audaz y contemporánea, continúa posicionándose como una de las jóvenes diseñadoras a seguir dentro de la escena latinoamericana.